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New York me ha hecho mejor diseñador. – Deli and Graphics

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Texto por: Luis Palencia (Instagram / Twitter)

Ayer, 20 de septiembre 2019, cumplí dos años viviendo en New York.

Quiero compartir en este post mi experiencia hasta ahora y cómo ha cambiado todo para mi desde ese día que guardé mis cosas en un pequeño camión y empecé el road trip desde Miami con mis dos perros. Esta ciudad me ha hecho crecer y ser mejor diseñador, les cuento por qué.

Miami fue mi ciudad trampolín, por 5 años me educó y me hizo enfrentar situaciones difíciles y otras increíbles. No podría estar aquí sin ese aprendizaje. Fue el lugar donde llegué sin nada seguro, sin amigos ni familiares, solo la convicción de lograr quedarme, buscar un mejor futuro y alcanzar mis metas profesionales. Aunque guardo un especial cariño por Miami, vivir en New York siempre estuvo en mi mente.

Pasé más de 10 años sabiendo que mi lugar era aquí, lo recordaba a diario porque yo era de los que tenía un visual board con fotos y referencias decorando mi apartamento. Desde siempre la ciudad me ha influenciado de una u otra manera: en el 2000–2001 descubrí el graffiti y toda la cultura HipHop, mis diseñadores gráficos favoritos por alguna razón vivían o han tenido conexión con New York, sentía que conocía cada esquina por tantas películas que vi basadas en la ciudad.

Mi último año en Miami fue difícil a nivel emocional, sentía que ya me estaba dando todas las señales para irme, como si me botara. Así que decidí dejar de soñar con la idea y accionar. Lo sé, el sueño de vivir en New York suena muy cliché en general, pero para mi era una meta importante. Luego que el huracán Maria golpeara a Miami, finalmente pude guardar todas mis cosas, alquilé un pequeño camión de mudanza y emprendí un viaje de 3 días con mis dos inseparables perros.

Empecé el tercer y último día de camino luego de una estadía de pocas horas en Washington D.C. Me sentía cansado y ansioso a la vez, tenía miedo, no sabía cómo tomar el hecho de volver a empezar, me cuestionaba si había hecho lo correcto al dejar todo lo construido por 5 años en Miami. Pero unas 4 horas después todo cambió. Ahí estábamos los tres, pasando el Williamsburg Bridge con dirección a Brooklyn donde nos esperaba nuestro nuevo hogar.

No les puedo mentir, lloré, lloré mucho todo el trayecto del puente. Sentía como desahogaba todo, los momentos difíciles, decepciones y golpes se habían quedado en aquella calle de Little Haiti en Miami para darle la bienvenida a nuevos retos, aprendizaje y experiencias. Eran las 2 de la tarde y podía ver la ciudad a su máximo esplendor, mis perros desde la otra ventana hacían lo mismo, era una escena de película.

Desde ese día he descubierto mil cosas de mi. New York me ha hecho mejor diseñador porque es ese lugar que te exige dar lo mejor de ti y dejar el ego a un lado. Me ha enseñado que la mejor manera de resaltar entre la multitud y competencia es siendo yo en todo momento y a confiar en mi. Aprendí el valor de la paciencia y del trabajo duro. En una ciudad gigante que te hace sentir que al final todos somos una pequeña pieza en el mundo.

New York me ha hecho mejor diseñador porque es una ciudad que me inspira a diario, me motiva. Me ha enseñado que para dar a otros primero debo aprender a vivir en paz con estar absolutamente solo. Aprendes sobre la aceptación y a construir empatía por lo demás, en especial por mis clientes y compañeros de trabajo. Me ha enseñado a ser agradecido con lo que tengo y a vivir con lo necesario. Aquí sigo, con altas y bajas, pero no cambio este presente por nada. Por momentos sin dinero y encerrado en un mini apartamento, por momentos con mucho trabajo y con la ciudad más increíble del mundo como mi playground. Todo va y viene, pero las oportunidades y ambición se quedan y crecen. Hay tanto por hacer, yo solo pido salud y tiempo.

Afortunado de estar donde quiero y le deseo lo mismo a todos los que puedan leer esto, busquen su lugar y sean ustedes. Esto apenas comienza, solo van dos años del resto de mi vida. Ahora a seguir trabajando y construyendo lo mío.

Gracias New York, nunca pierdas tu brillo.





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